Práctica de marketing y comunicación consistente en la mezcla de juegos interactivos con contenido publicitario. Sus objetivos, aunque encubiertos bajo la apariencia de la diversión y el entretenimiento, son meramente comerciales.
Se trata de una publicidad que rara vez es molesta para el receptor, ya que el usuario acepta las condiciones de uso de la aplicación y el contenido publicitario suele formar parte de la acción sin llegar a ser intrusivo. De esta forma, el usuario interactúa con un determinado producto y/o marca, durante un periodo de tiempo muy superior al que cualquier impacto publicitario podría suponerle.
Si bien se trata de una práctica novedosa y cuyas fronteras todavía son difusas, podemos decir que existen 2 tipos de advergaming:
1- Inserción publicitaria en videojuegos: Si bien su integración en el videojuego puede ser mediante inserciones tradicionales en la vida real (una valla publicitaria en un punto clave de la acción), la mayoría de inserciones publicitarias se producen mediante product placement. Es decir, los personajes protagonistas de la acción del videojuego hacen uso de productos y marcas como si de la vida real se tratara. De esta manera, el usuario a través del personaje, puede conducir un modelo de coche determinado, comprar una marca de ropa concreta o consumir un producto también existente en la realidad.
2- Juegos interactivos a medida de los anunciantes: Se trata de mini-juegos interactivos en los que el anunciante tiene cierta presencia, ya sea mediante un patrocinio, o integrada en la propia acción. Su difusión se realiza mediante secciones especiales en la página web, y en determinados casos, mediante campañas de marketing viral.